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No camines solo, yo te ayudo

Seguramente te has sentido abrumado y solo al lidiar con tus sentimientos internos. Lo cierto es, que existen muchos tabúes sobre el hecho de “tener que ir a un psicólogo”.

Una de las preguntas más frecuentes que nos podemos hacer es la de “¿debería ir a un psicólogo?” Lo primero que debemos saber es que el acudir a terapia no tiene que ver con que tengamos un problema mental. Nuestro día a día, nuestras relaciones sociales, familiares y sentimentales se complican y esto genera en nosotros mismo una serie de pensamientos y emociones que no siempre sabemos controlar. Cuando te des cuenta de que hay emociones o pensamientos que no pueden manejar satisfactoriamente y que te están limitando, de alguna manera, tu vida, es el momento de acudir a un especialista que te ayude al manejo emocional y de pensamientos.

“¿Qué va a hacer el psicólogo con todo lo que yo le cuente?” Debido al código deontológico de psicólogos y a la ley de protección de datos, todos tus datos serán confidenciales y no serán transmitidos a ninguna persona si tú no lo autorizas (siempre que seas mayor de edad).

Otra de las preguntas que nos cuestionamos es “¿puede saber todo sobre mí?¿me juzgará?”. Un psicólogo es un profesional, y como tal, no puede saber nada que no le quieras contar. Para que la terapia sea efectiva, es necesario que seas lo más sincero/a posible, ya que cuanta más información tengan de ti, mejor será la ayuda que puedan darte. Ten en cuenta que su trabajo no es juzgar, sino la de trabajar con tus percepciones, emociones y pensamientos.

“¿Cuánto tiempo tengo que ir a terapia?”, desgraciadamente, no existe una regla exacta para determinar cuántas sesiones de terapia vas a necesitar. Lo que realmente es necesario para que una terapia sea efectiva es la implicación de la persona por querer cambiar y mejorar. Esto significa que cuánto más te involucres en la terapia mejor va a ser la evolución y por tanto, menos sesiones necesitarás para encontrarte mejor.

Recuerda:

  • Siempre que necesites ayuda con el control de pensamientos y emociones puedes acudir a un psicólogo.
  • Tus datos son confidenciales e intransferibles.
  • Si eres sincero y colaborador con la terapia notarás antes los cambios y las mejoras.